¿Quién dice que no estamos en una sociedad democrática? ¿El poder no está en los mercados? ¿Ni siquiera en quién los controla? Nada es lo que parece. La democracia existe, y es virtual como el Cine en 3D:

– En principio eres libre de ir a ver la película, de elegir sala, día y sesión, siempre dentro de los horarios establecidos, mientras todavía esté en cartel, y no se hallan agotado las entradas, que ahora incluso puedes comprar por Internet. Pero si no la has visto no tienes razón para quejarte, tú eres él responsable.

Ser libre por Forges

– Para ver la película tienes que comprar previamente las entradas, incluso ahora puedes hacerlo por Internet. Dicen que todavía hay alguno que se cuela sin pagar, incluso algunos afortunados son invitados para asistir al pre estreno en algún festival, tal vez en un remoto lugar. Parece ser que estos afortunados no pagan, justamente por lo afortunados que son. De todas formas, si no te gusta, de nuevo eres libre de marcharte, pero no te devolverán el dinero por mucho que lo intentes.

– Si decides quedarte a ver la película entera, tanto si te gusta como si no, debes permanecer en silencio. De no ser así, molestarás a los demás, aunque de todas formas no sabes, ni puedes saber, si están interesados en verla o no. Si insistes en molestar, te expulsarán de la sala, lo cual sería una vergüenza para ti y los que te acompañen. Es preferible no pasar ese mal trago. Continúa sentado en tu sitio, como todos los demás.

– Si escoges un  asiento con mala visibilidad, o porque tengas un gigante sentado delante de ti, incluso si te molestan los espectadores de al lado, más vale que no te quejes. En este caso también puedes tener problemas, entre ellos por supuesto la vergüenza. Deberías haber llagado más temprano. No importa que tengas razón,  ni que tus vecinos de butaca resulten molestos o poco educados. O puede que necesites la inteligencia emocional y social necesaria para gestionar correctamente la situación.

The End

– No puedes influir en su desarrollo, ni hablar con los personajes, ni mucho menos tocarlos. El argumento ya está escrito, y seguramente bastante bien, ya sabes que auténticos profesionales se encargan de ello. Pero es tan, tan real.

– Y principalmente, no olvides que todo lo que has visto y oído, absolutamente TODO, es mentira. Un sueño si prefieres. Puede que te haya gustado, que te haya influido emocionalmente. O tal vez todo lo contrario. No importa, es una ilusión igualmente. Pase lo que pase, al final siempre puedes leer “The End”. Y se acabo. De verdad. Mejor suerte la próxima vez. Siempre nos quedará París.

Los Momentos Mágicos de Storyly

Anuncios