Category: emociones


Diversos medios se han hecho eco de una curiosa entrevista, realizada por la BBC a un presunto broker de la city Londinense. Tras el visionado de dicha entrevista surgen inevitablemente unas cuantas cuestiones. Al margen ser o no una mera provocación sensacionalista (como también se ha señalado después) o simple publicidad por parte del presunto broker, en apariencia presenta sin tapujos la realidad que estamos viviendo. Que el personaje sea auténtico o no, es poco relevante frente a la importancia de su mensaje, y no por ello debemos desechar la imagen del dantesco sistema económico que señala. Podría muy bien ser así. De hecho, unos días antes se han publicado los resultados de un estudio indicando aquello que, cada día a más personas nos parece evidente: La existencia de una superélite financiera, tan relativamente pequeña en número como homogénea en su composición, que directa o indirectamente controla el mundo. ¿”Corporatocracia”? El nombre es lo de menos.

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Uno de mis lectores me dijo que lo más impactante que leyó en mis libros fue donde dije, “Rechaza tener miedo en esta vida”.

El miedo es una aflicción terrible, paraliza tu capacidad de pensar con claridad y actuar con decisión. Un poco de miedo de baja intensidad es aceptable, ya que actúa como una señal de advertencia, pero el miedo constante te transforma en un zombi, un autómata fácilmente manipulable. He aquí cómo puedes arreglarlo.

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Estamos viviendo una fuerte llamada al cambio en el sistema, esencialmente a raíz de de la crisis económica desatada en 2008, y en especial tras el impacto mediático del 15-M español en toda Europa, sin olvidar la originaria Spring Revolution árabe. Aquello que vimos comenzar en las redes sociales de Internet, se convirtió en indignación a pie de calle. Se reclama una democracia real, participativa, Islandesa, y a veces, irónicamente imposible: véase alguna convocatoria de referéndum de cuestionable viabilidad, anteriormente comentada. Una de ellas ha sido rechazada por la Mesa del Congreso de los Diputados, y anteriormente otras Proposiciones de Ley similares. Del mismo modo, esta declaración de intenciones no ha sido tan clara en el aspecto económico como en el político, que al fin a y al cabo es como personalmente lo padecemos. De hecho, literal y metafóricamente, lo pagamos. Es por ello que, sin entrar a valorar los orígenes y pretensiones del movimiento en cuestión, percibimos algunos aspectos que brillan por su ausencia. Más democracia, cuantitativa, por supuesto, pero sobre todo mejor democracia, cualitativa. Sin embargo, dada la índole de la crisis, resulta más apropiado tratar la reforma del modelo económico cuando resulta patente como el actual sistema arrastra a la sociedad en su caída. Este proceso también ocurre a la inversa, por tanto no debería tratarse del único ámbito en el cambio. Egalité, fraternité… ¿Y qué hay de la libertad?

Democracia

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En mis libros hablo extensamente sobre los Fringe Dwellers [1], personas que no se  ajustan a la norma. No son revolucionarios hippies embrutecidos, ni bichos raros. Aquellos de los que hablo son gente normal y corriente, personas que no podrías diferenciar de las demás. Son sus mentes las que son distintas. No tienen nada que ver con las costumbres y reglas del status quo, el ritmo de vida anodino [2] como el tic-tac de un reloj los deja apáticos y sin inspiración.

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The thing is, they make you believe you’re gonna feel better if you buy that shit, rather than get stuff you actually need. They no longer need to  persuade you to buy anything in a rational, straight way. Actually quite a lot of time ago, even before you were born.

The “rational” argument sneaked into your mind is “I’ll feel better if I have this”, so an emotional connection is created between you and that shit. Bingo! Isn’t it cool?

No, thank you. Maybe next time. Or maybe I’ll be smart enough.

Edward Bernays, not casually Sigmund Freud‘s nephew, understood this. He took the idea of propaganda and re-labeled it as public relations. The rest is history. The history THEY created, but just for you. Keep dreaming.

Or do yourself a favor and wake up. Just check it. Seriously, didn’t you already know this?

Disculpa un momento, ¿mejor así? Despertemos de una vez. Ya es hora.

Los Momentos Mágicos de Storyly

Si todo es una ilusión: lo que pasa, tu enfado, esta vida…
Relájate y disfruta del amor: del tuyo, del mío…
Del universo experimentando sobre si mismo,
esa es la ilusión: abrázala, traspásala,
no resistas… y ríndete, ámala.

Abrázate, ámate…
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Crossing the line

I found a place, deep inside my heart

where life became  living dead.

The clock stopped a while ago

Can I live without my core?

Maybe I’ve got two of a kind,

but seems neither work now

Am I dead or what? Is it black or white?

Just crossed the line but still no sign

whether this is the end or eternity,
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Cada mañana, pese a seguir nuestra confortable rutina habitual, más pronto o más tarde nos encontramos con un inconveniente, una situación sin importar si es inesperada o no, que nos hace reaccionar. Parece inevitable que la realidad escape de nuestro control, y nada podemos hacer para evitarlo. Siempre igual, aunque siempre diferente. Atrapado en el tiempo, como aquella película donde Bill Murray volvía a vivir el mismo día una y otra vez, el día de marmota. Siempre hay algo que no termina de funcionar como debiera. Los problemas surgen, pero ¿proceden siempre del exterior?

Si pensamos que los demás son reflejos de nosotros mismos, tanto lo que nos gusta y disgusta del mundo, lo es de manera equivalente en nosotros mismos. Desde que nacemos e incluso antes, nuestra mente está creando nuestra propia identidad, a través de la experiencia cotidiana, consciente pero fuertemente inconsciente. Nuestra auto-imagen no deja de ser una idea, contra la cual el mundo en que vivimos choca una y otra vez. Son estas relaciones con nuestro entorno lo que conocemos como realidad. Al fin y al cabo, la propia realidad cabo no deja de ser otra idea más, una abstracción. Realmente se trata de nuestra auto-imagen o ego, un reflejo en el espejo, contra otro reflejo en el espejo. Cuando se sitúan dos videocámaras grabando una frente a otra, al cabo de unos instantes ambas muestran la “nieve” que todos recordamos cuando los televisores no sintonizan ningún canal. ¿Es esta tú realidad? Bienvenido al país de las maravillas.

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Es cierto que somos extraordinariamente afortunados por nacer donde hemos nacido, y debemos estar agradecidos por serlo. Según algunas culturas, como determinados indígenas norteamericanos, los nativos hawaianos o “Los Auténticos” aborígenes australianos de Las Voces del Desierto, el best seller de Marlo Morgan (si es que existen o existieron alguna vez), todos estamos unidos y por tanto somos en parte responsables de cualquier cosa que ocurra a otros humanos o cualquier ser vivo. La cuestión es hasta que punto es cierto: ¿Tenemos la culpa de ser privilegiados? ¿Somos responsables por ello? ¿Y del resto, o mejor dicho, de las lamentables condiciones de vida de la mayor parte de la humanidad? En el fondo, este tipo de información, tiene un fin no tan benévolo como aparenta, de alguna forma lo intuido desde siempre. Recuerdo un anuncio de TV emitido unos años atrás, en el que un sujeto perteneciente a una ONG nos culpaba directamente de los males de niños mutilados o enfermos que mostraba a su lado. ¿Que podemos hacer para remediar esta situación que esté en nuestras manos? Realmente muy poco, comparado con las recursos de gobiernos, grandes empresas o multimillonarios de cualquier tipo. Precisamente, de manera habitual son alabados tanto algunos gobiernos y empresas, como de forma muy especial personas de éxito: artistas, empresarios, incluso políticos, creo que no es necesario poner ejemplos de famosos filántropos. Con todo y con eso, siguen siendo los más ricos y poderosos del mundo, tanto como el dinero que podríamos ganar si trabajasemos miles de años con la misma proporción de sueldo y coste de la vida. ¿Entonces, como es posible que los premien a ellos y nos culpabilicen a nosotros?

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Tal vez esos instantes de felicidad que vivimos lo son debido a su brevedad. Cuando te sientes bien es fácil perder la noción del tiempo, pero es igualmente fácil que cualquier hecho haga cambiar nuestro estado. Más pronto o más tarde ocurrirá cualquier cosa que perturbe esa felicidad. Y eso tiene un punto en común: nos situamos de nuevo en la sensación de tiempo creada por la mente. Sabemos que la sensación del paso del tiempo es totalmente subjetiva, aunque es cierto podemos medirlo objetivamente. Lo mismo ocurre con el espacio, es cuantificable pero subjetivo: las distancias y tamaños no siempre las percibimos igual, simplemente recuerda cuando éramos pequeños, cuando nos desplazamos de un lugar conocido a uno nuevo… Objetividad contra subjetividad, razón contra percepción, ciencia contra religión. Nos han enseñado que las leyes de la ciencia son rígidas y nuestra consciencia inestable, que las leyes nos gobiernan en todos los sentidos y determinan la realidad. La ciencia es, pues, la religión mayoritaria, imparable e irrefutable. Y nos lo hemos creído. Hasta ahora.

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