Category: filosofía


Es cierto que cada vez hay más gente lo suficientemente bien informada, a pesar de la indescifrable maquinaria propagandística, pero también desinformada, incluso dentro de los supuestamente “bien informados”. De todas formas, aquellos “desinformados”, o tal vez debería decir no interesados, siguen siendo mayoría abrumadora, especialmente en este país. Las diferencias cuantitativas siguen pesando más que las cualitativas, también en estos niveles. Y como no era suficiente, éramos pocos y vino San Julian Assange, mártir de Wikileaks. Amén.

FMI

Esperando al FMI

Continúa leyendo »

La eternidad está hecha de minutos, de todos los minutos bien vividos. Aprovecha tus minutos. En un minuto te cambia la vida, o mejor dicho, en cada minuto cambias tu vida, porque todas y cada una de tus acciones u omisiones tomadas en cada minuto, causan cambios en tu vida.

La eternidad es realmente el momento presente, el único que verdaderamente existe. Quizás el error más habitual es tratar entender la eternidad, el infinito, como cifras de proporciones inimaginables. Nos han enseñado así, y es como la mente funciona, simplificando para poder comprender, o más precisamente crear, la realidad a su manera, que no es más que reducir y etiquetar. Al filtrar la realidad y hacerla pasar por el embudo mental, inevitablemente una parte queda fuera. Siempre quedan granos de arena pegados en el interior y otra parte cae fuera del recipiente. El ahora es mucho más.

Continúa leyendo »

Cada mañana, pese a seguir nuestra confortable rutina habitual, más pronto o más tarde nos encontramos con un inconveniente, una situación sin importar si es inesperada o no, que nos hace reaccionar. Parece inevitable que la realidad escape de nuestro control, y nada podemos hacer para evitarlo. Siempre igual, aunque siempre diferente. Atrapado en el tiempo, como aquella película donde Bill Murray volvía a vivir el mismo día una y otra vez, el día de marmota. Siempre hay algo que no termina de funcionar como debiera. Los problemas surgen, pero ¿proceden siempre del exterior?

Si pensamos que los demás son reflejos de nosotros mismos, tanto lo que nos gusta y disgusta del mundo, lo es de manera equivalente en nosotros mismos. Desde que nacemos e incluso antes, nuestra mente está creando nuestra propia identidad, a través de la experiencia cotidiana, consciente pero fuertemente inconsciente. Nuestra auto-imagen no deja de ser una idea, contra la cual el mundo en que vivimos choca una y otra vez. Son estas relaciones con nuestro entorno lo que conocemos como realidad. Al fin y al cabo, la propia realidad cabo no deja de ser otra idea más, una abstracción. Realmente se trata de nuestra auto-imagen o ego, un reflejo en el espejo, contra otro reflejo en el espejo. Cuando se sitúan dos videocámaras grabando una frente a otra, al cabo de unos instantes ambas muestran la “nieve” que todos recordamos cuando los televisores no sintonizan ningún canal. ¿Es esta tú realidad? Bienvenido al país de las maravillas.

Continúa leyendo »

“…Si (David) Bohm está en lo cierto en sus conjeturas y el universo es un gigantesco holograma multidimensional, semejante orden holográfico subyacente no puede menos que tener profundas consecuencias para muchas de las nociones de la realidad basadas en el sentido común, por ejemplo, en un universo holográfico el tiempo y el espacio ya no serían considerados fundamentales debido a que el universo sería entendido como poseedor de un nivel más profundo, donde conceptos como el de “localización” pierden su consistencia; el tiempo y el espacio tridimensional, como las imágenes del pez en los receptores de televisión, tendrían que ser vistos como proyecciones de este nivel más profundo. Dicho de otro modo, en el super-holograma del universo el pasado, el presente y el futuro se pliegan estrechamente entre sí y existen en forma simultánea. Esto sugiere que incluso sería posible, alguna vez, rescatar del olvido el pasado más distante a partir de la noción del universo como un super-holograma.

Continúa leyendo »

Tal vez esos instantes de felicidad que vivimos lo son debido a su brevedad. Cuando te sientes bien es fácil perder la noción del tiempo, pero es igualmente fácil que cualquier hecho haga cambiar nuestro estado. Más pronto o más tarde ocurrirá cualquier cosa que perturbe esa felicidad. Y eso tiene un punto en común: nos situamos de nuevo en la sensación de tiempo creada por la mente. Sabemos que la sensación del paso del tiempo es totalmente subjetiva, aunque es cierto podemos medirlo objetivamente. Lo mismo ocurre con el espacio, es cuantificable pero subjetivo: las distancias y tamaños no siempre las percibimos igual, simplemente recuerda cuando éramos pequeños, cuando nos desplazamos de un lugar conocido a uno nuevo… Objetividad contra subjetividad, razón contra percepción, ciencia contra religión. Nos han enseñado que las leyes de la ciencia son rígidas y nuestra consciencia inestable, que las leyes nos gobiernan en todos los sentidos y determinan la realidad. La ciencia es, pues, la religión mayoritaria, imparable e irrefutable. Y nos lo hemos creído. Hasta ahora.

Continúa leyendo »

A %d blogueros les gusta esto: