Category: libertad


En mis libros hablo extensamente sobre los Fringe Dwellers [1], personas que no se  ajustan a la norma. No son revolucionarios hippies embrutecidos, ni bichos raros. Aquellos de los que hablo son gente normal y corriente, personas que no podrías diferenciar de las demás. Son sus mentes las que son distintas. No tienen nada que ver con las costumbres y reglas del status quo, el ritmo de vida anodino [2] como el tic-tac de un reloj los deja apáticos y sin inspiración.

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¿Quién dice que no estamos en una sociedad democrática? ¿El poder no está en los mercados? ¿Ni siquiera en quién los controla? Nada es lo que parece. La democracia existe, y es virtual como el Cine en 3D:

– En principio eres libre de ir a ver la película, de elegir sala, día y sesión, siempre dentro de los horarios establecidos, mientras todavía esté en cartel, y no se hallan agotado las entradas, que ahora incluso puedes comprar por Internet. Pero si no la has visto no tienes razón para quejarte, tú eres él responsable.

Ser libre por Forges

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Es cierto que cada vez hay más gente lo suficientemente bien informada, a pesar de la indescifrable maquinaria propagandística, pero también desinformada, incluso dentro de los supuestamente “bien informados”. De todas formas, aquellos “desinformados”, o tal vez debería decir no interesados, siguen siendo mayoría abrumadora, especialmente en este país. Las diferencias cuantitativas siguen pesando más que las cualitativas, también en estos niveles. Y como no era suficiente, éramos pocos y vino San Julian Assange, mártir de Wikileaks. Amén.

FMI

Esperando al FMI

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The thing is, they make you believe you’re gonna feel better if you buy that shit, rather than get stuff you actually need. They no longer need to  persuade you to buy anything in a rational, straight way. Actually quite a lot of time ago, even before you were born.

The “rational” argument sneaked into your mind is “I’ll feel better if I have this”, so an emotional connection is created between you and that shit. Bingo! Isn’t it cool?

No, thank you. Maybe next time. Or maybe I’ll be smart enough.

Edward Bernays, not casually Sigmund Freud‘s nephew, understood this. He took the idea of propaganda and re-labeled it as public relations. The rest is history. The history THEY created, but just for you. Keep dreaming.

Or do yourself a favor and wake up. Just check it. Seriously, didn’t you already know this?

Disculpa un momento, ¿mejor así? Despertemos de una vez. Ya es hora.

Los Momentos Mágicos de Storyly

Cada mañana, pese a seguir nuestra confortable rutina habitual, más pronto o más tarde nos encontramos con un inconveniente, una situación sin importar si es inesperada o no, que nos hace reaccionar. Parece inevitable que la realidad escape de nuestro control, y nada podemos hacer para evitarlo. Siempre igual, aunque siempre diferente. Atrapado en el tiempo, como aquella película donde Bill Murray volvía a vivir el mismo día una y otra vez, el día de marmota. Siempre hay algo que no termina de funcionar como debiera. Los problemas surgen, pero ¿proceden siempre del exterior?

Si pensamos que los demás son reflejos de nosotros mismos, tanto lo que nos gusta y disgusta del mundo, lo es de manera equivalente en nosotros mismos. Desde que nacemos e incluso antes, nuestra mente está creando nuestra propia identidad, a través de la experiencia cotidiana, consciente pero fuertemente inconsciente. Nuestra auto-imagen no deja de ser una idea, contra la cual el mundo en que vivimos choca una y otra vez. Son estas relaciones con nuestro entorno lo que conocemos como realidad. Al fin y al cabo, la propia realidad cabo no deja de ser otra idea más, una abstracción. Realmente se trata de nuestra auto-imagen o ego, un reflejo en el espejo, contra otro reflejo en el espejo. Cuando se sitúan dos videocámaras grabando una frente a otra, al cabo de unos instantes ambas muestran la “nieve” que todos recordamos cuando los televisores no sintonizan ningún canal. ¿Es esta tú realidad? Bienvenido al país de las maravillas.

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Tal vez esos instantes de felicidad que vivimos lo son debido a su brevedad. Cuando te sientes bien es fácil perder la noción del tiempo, pero es igualmente fácil que cualquier hecho haga cambiar nuestro estado. Más pronto o más tarde ocurrirá cualquier cosa que perturbe esa felicidad. Y eso tiene un punto en común: nos situamos de nuevo en la sensación de tiempo creada por la mente. Sabemos que la sensación del paso del tiempo es totalmente subjetiva, aunque es cierto podemos medirlo objetivamente. Lo mismo ocurre con el espacio, es cuantificable pero subjetivo: las distancias y tamaños no siempre las percibimos igual, simplemente recuerda cuando éramos pequeños, cuando nos desplazamos de un lugar conocido a uno nuevo… Objetividad contra subjetividad, razón contra percepción, ciencia contra religión. Nos han enseñado que las leyes de la ciencia son rígidas y nuestra consciencia inestable, que las leyes nos gobiernan en todos los sentidos y determinan la realidad. La ciencia es, pues, la religión mayoritaria, imparable e irrefutable. Y nos lo hemos creído. Hasta ahora.

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